Top #5. Canciones para el amor (o para enamorarse)

“Lo mires como lo mires, Violeta,

todo el tema Bruselas es una historia de éxito.”

Pequeña reflexión desde Nueva York, que llegó a mí hace algunos días.

 

Bruselas es una historia de éxito por muchas cosas. Tengo una buhardilla genial, en un barrio pijo -pero genial-, con una compañera de piso genial y además tengo un trabajo en el que -oh là là y sacre bleu- por primera vez parece que me valoran. Pero aparte de todas estas cositas que -indudablemente- hacen mi vida más fácil, Bruselas es una historia de éxito porque, una vez más, me he propuesto escribir. Bien, mal, tenga cuatro millones de lectores o solo uno. He concluido que lo importante es no perder el hábito, también llamado costumbre o rutina, o simplemente ociosidad mal llevada.

Con lo que he de cumplir con la segunda parte de una entrada que aún no había finalizado. He de cumplir con el Top #5 Canciones para el amor (o para enamorarse).

Pero antes de imbuirme en una suerte de cursiladas, cuánto te quieros, qué mal se vive sin ti y qué sería de este planeta sin tu presencia en él, he de decir que no es una perfecta antítesis del Top #5 Canciones para el desamor (o para desenamorarse). Como entonces, son estas canciones para un proceso. Para ese maravilloso momento en el que alguien nos empieza a gustar; para esos días en los que nos sentimos con fuerzas por volverle, o volverla, o volverles, o volverlas a ver. Para cuando disfrutamos del hecho de que nos remuevan las entrañas. Como entonces, son canciones que empujan, que exacerban, y que también exageran un sentimiento, al tiempo que nos ceden cierto aura de condescendencia, cual espejo en el que poder mirarnos y decirnos que los hay más ridículos y no tan elocuentes. No son poesía barroca. Pero tampoco tan intensas, ni sentidas, y mucho menos tan conmovedoras.

De nuevo, una captatio benevolentia: esta entrada, pasiva o activamente, debería haberse escrito hace poco más de un año. Poco más de un año, cuando yo regresaba a España más enamorada que nunca. Y no ahora, cuando me quedo en Bruselas, cuando decido quedarme en Bruselas, después de volver a escapar, y más desenamorada que nunca. De ahí la imperfección en el pretendido equilibrio entre ambas entradas.

Pretensión desmedida, fracaso asegurado.

Afortunadamente, y si algo bueno tiene Bruselas, es que está llena de gente joven y guapa. Pequeño y sencillo silogismo, ello conlleva, también, que haya muchos hombres guapos en esta ciudad.

De esos de los que no te enamoras, aun siendo potenciales sujetos de un potencial enamoramiento, pero que te conmueven lo mínimo, lo suficiente para que no tengas excusa alguna con la que retrotraerte en tu lado oscuro y tan en suma independiente en el que estás convencida de que eso del amor es un invento malsano que no va contigo. Lo suficiente para sentir que te sigue corriendo algo de sangre, más espesa, pero sangre y no horchata, por las venas.

Así que este Top #5 va por todos los que me habéis removido en alguna ocasión las entrañas. Que ya sois unos cuantos. Que ya sois muchos.

 

Top #1. SECOND. Conocerte

 

 

“Me apetece oír cada minúsculo detalle.”

 

Second eran, son, de Murcia. Todo parecía ser de Murcia por aquel entonces.

Para alguien que presume de tener un (muy) buen gusto musical, para alguien que presume de que tal cosa es digna de ser presumida, poner a Second como Top #1 de cualquier Top #5 es ligera, no, totalmente vergonzoso.

Pero he de ser fiel al espíritu de todo esto, que no es más que una cualidad no por estar en boca de todos más consabida y común: la transparencia.

Transparente soy cuando admito que esta cursilada me trastoca cuando empieza a gustarme alguien.

No mintáis, que sé que todos hemos estado ahí. Todos hemos tenido conversaciones banales sobre hechos banales basados en experiencias tan colosalmente banales y a la vez tan jodidamente divertidas que nos mantenían más allá de la madrugada y más allá del amanecer hablando de si con cuatro años jugabas a la peonza o tú eras más bien de canicas.

En alguna ocasión he dicho que a mí se me enamora con una buena conversación. Es mentira. Mentira a niveles José María Aznar elevados a la enésima potencia. Yo disfrazo de buenas conversaciones charlatanería, historias insulsas y bromas sin pizca de gracia. Y eso es lo que las hace tan buenas. Que una vez más, me conmueven tanto que soy yo la que se apasiona por ellas.

Y “Conocerte” va de esto. Del momento clave en que se nos enciende la bombillita. Del momento en que no sabemos qué va a pasar, pero ay, ya no eres solo un polvo. [Terrible momento, por cierto. No hay mayor sentimiento de indefensión que este.]

“Conocerte” va del momento en que yo estoy deseando oírte decir que con once años te caíste de la bici y desde entonces tienes una cicatriz en la frente. Cuéntamelo, venga. Que lo jodido es que me va a parecer que me estés hablando de filosofía medieval francesa.

 

Top #2. TACHENKO. Escapatoria

 

“Por mucho que te digan por ahí, me gustas más que el resto.”

 

Quizá no lo compartais pero, para las que se autoconvencen proyectos de escritora, como yo, un solo muso no vale, no funciona, no rinde. Hay que buscarse aledaños, por el bien de la inspiración y de una misma. Que la letra con sangre entra y la pena se cura antes si es compartida.

Aún así, y pese a lo que digan las matemáticas, de todo conjunto siempre sobresale un individuo.

Back-up: Me Gustas, de La Casa Azul.

 

Top #3. MANDO DIAO. Sheepdog

 

“Don’t know why I can’t locate this feeling that I would rather be with you.”

 

Back-up: La Niña Imantada, de Love of Lesbian.

 

Top #4. THE MOLDY PEACHES. Anyone Else But You

 

“I don’t know what anyone can see in anyone else, but you.”

 

(Y aunque yo más bien preferiría un full-time lover, part-time friend.)

¡Pregunta del millón! A bombo y platillo y sin pretender ser -por una vez- original… ¿Qué es estar enamorado?

Espero haberme ganado con esta insensatez doscientas apariciones en resultados de motores de búsqueda, diarias.

Es broma. Pero sé que es una pregunta tonta, por insulsa e imposible de responder. Cada cual tiene su propia medida de lo que es estar enamorado, pues cada cual quiere a su manera. Y no somos nadie para juzgar algo tan personal -y sí, también intransferible- como el querer.

Y al ser algo puramente individual, supongo que el problema está en dónde establecer la comparación. ¿Qué es tú estando enamorado?

En mi caso, si la establezco en el primer chico que me gustó, y mucho, hace ya diez años (esa tierna y pizpireta edad de quince) me he enamorado tantas veces que podría ser la nueva Danielle Steel y háganse los dólares sobre mi cabeza.

Si la establezco en el buen mozo que me grabó a fuego -y literalmente- “that I may love you”, vendrán las lágrimas y el llanto y el sollozo perpetuo y el remanente sentimiento de que oh, con veinticinco años, y no me voy a enamorar nunca más.

Vaya pamplinas me cruzan por la cabeza.

He querido, que es lo importante. De un modo u otro, correspondido o no. Y sigo haciéndolo.

Pero no seré yo quien escriba una cosa tan evidente, ni quien desarrolle una idea que de por sí ya clama por obvia.

Lo que han tenido siempre en común todos estos enamoramientos permanece. Y, de verdad, es lo único que han tenido en común. El hecho de que mi ensimismamiento era de tal calibre que yo estaba convencida de que el colega de turno tenía que ser objeto de deseo de todas las féminas. Quién iba a explicarme, si no, que un tipo tan atrayente no fuera enamorando por ahí a cualquiera que con él hablara.

Ese es mi yo estando enamorada. La fría e insensible de Violeta, un personaje de Danielle Steel.

 

Top #5 (y una aportación muy personal).

EXTREMODURO. Puta

 

“Y en mi cabeza paso el día buscándote.”

Es la mejor canción de amor de todos los tiempos. Es la prueba definitiva de que no hay marcha atrás. Y si os explicara por qué, desnudaría tanto mi alma que no dejaría apenas nada por contar.

Así que esta me la guardo para mí.

 

Estas cinco canciones son mi particular ‘checklist’. Si en mi cabeza aparece la misma persona escuchando estas cinco canciones, estoy jodida.

No es el mejor de mis Top #5, por la sencilla razón de que (y más que ningún otro) es profunda y profusamente personal. Pero helo aquí, porque lo prometido -dícese, en ocasiones- es deuda.

Enamoraos de alguien. Por sus tetas, por su intelectualidad, o por su sonrisa. Pero enamoraos de alguien, sanamente, solo porque está bien tener a alguien en mente. O enamoraos del amor mismo o, como dijera Calamaro, de la propia belleza. Pero qué os darán, hombres. Qué tendréis.

Sí, afortunadamente hay muchos hombres guapos en esta ciudad.

Pero ninguno en concreto se me aparece. De nuevo, no hay nadie tras la ventana.

Me pregunto si precisamente por eso Bruselas está siendo una historia de éxito, lo mire por donde lo mire. Me pregunto también por qué no dejo de hacerme preguntas que no tienen respuesta, al menos no una que me guste, que me satisfaga, que me enorgullezca.

Bruselas tuvo una razón de ser que ya no es tal. Y cuatro meses después, es bueno reconocerle un nuevo sentido.

Habitantes de Bruselas, seguid removiéndome las entrañas, que os compensaré con algún pensamiento vespertino, alguna línea de blog camuflada que nunca descifraréis, alguna noche entre sábanas. Y nada más. Aún no dais la talla para ganaros este Top #5.

 

 

 

 

 

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