Morir (o no)

 

No es esta la entrada que quería escribir hoy. No es esta la entrada que llevo semanas pensando e hilvanando hasta hacerla casi perfecta. No sé siquiera si casa con el supuesto espíritu de este blog. Por eso les aviso de que hoy escribo sobre algo de lo que nunca queremos hablar, leer, y mucho menos escuchar. Hoy voy a hablar sobre morir, morir(se), morir(nos).

Morir (o no) es una película -de qué otra manera podía empezar- de hace una década, catalana y de un director muy talentoso -otra suerte de eterna promesa-, Ventura Pons. De todas las películas que he visto (y ya van unas cuantas) creo que es la que mejor trata la perspectiva de la muerte desde el punto de vista del que ha de morir, no de los que han de darle duelo -que es lo común, en el cine-. A diferencia de otras (coixetada de Mi Vida Sin Mí, etc.) no muestra la angustia del que va a morir. Para los que no la hayan visto, la película se divide en dos partes: en la primera, siete personajes mueren; en la segunda, la historia les une de tal manera que cada uno de ellos consigue salvar la vida del siguiente, y todos viven. Son dos versiones de la misma historia. De ahí Morir (o no).

Sí. Todos vamos a morir, porque nuestras almas son los ríos que van a dar a la mar. Algún día. Tarde o temprano, etc. Pero algunos, como yo, aunque somos conscientes de que, irremediablemente, vamos a morir, aún no hemos aceptado la idea.

Yo lo reconozco, no la he aceptado. Soy consciente, sí. Llegará un momento en que dejaré de existir. Pero si de algo soy consciente, si algo tengo claro, si algo sé con absoluta certeza, es que morir no es lo peor que puede pasarnos. Si algo sé es que los que se van, los que ya no están, se han ido. Pueden haber sufrido mucho, con suerte poco, pero se han ido. Y ya no sufrirán más.

Porque los que sufrimos somos nosotros, los que nos quedamos. Los que recordamos. Los que hemos de vivir con la punzada constante de lo que vivimos y, peor aún, de lo que no vivimos. De lo que dijimos y no dijimos. Los que hemos de vivir forzando nuestra mente para mantener viva una imagen que, nos guste o no, se irá esfumando con el tiempo. Sin quererlo.

Es manido, sí. No sé qué sentiría cada persona que ha cruzado por mi vida si muriera mañana, pasado mañana o dentro de cinco minutos. Pero sí sé que mi hermana, mis primas, y algún que otro amigo me echarían de menos toda su vida, aunque sólo me hayan disfrutado unos pocos años y en muy pocas ocasiones. Sé que recordarían mis cuentos, mis palabras, mis tonterías. Sé que se les encogería el corazón cada vez que me vieran en una foto, cada vez que escucharan una canción de los Beatles, cada vez que oyeran hablar de Oscar Wilde o de enanos a los que se les rompe el corazón. Sé que ellos sufrirían. Y yo ya no.

No quiero decir con esto que no tenga miedo a mi propia muerte. Lo tengo, y mucho. Pero a lo que le tengo miedo de verdad, por encima de todas las cosas, es a la muerte de mis imprescindibles. No he conocido sensación más dolorosa -quizá porque he tenido mucha suerte en la vida- que la de saber, a ciencia cierta, que nunca más podré volver a ver a alguien a quien he querido. No porque se haya ido a vivir a las antípodas, ni porque nos hayamos enfadado, sino porque ya no está. Porque ya dejó de existir.

Hay personas que mueren y lo sientes, mucho. Hay otras muertes que te causan una suerte de lástima mezclada con compasión. Pero hay otras, las que menos, que te destrozan la vida. Y es ahí cuando sabes que lo que ya no es, era una de las imprescindibles.

Yo ya tuve que perder una. Y me gustaría pensar que, por ahora, puedo dedicar todos mis esfuerzos a recordarte a ti, y no tener que recordar a nadie más.

Pasen un buen marzo, queridos lectores. Háganlo por aquellos que no vamos a poder dejar de recordar.

2 pensamientos en “Morir (o no)

  1. Cuando te vayas de viaje al otro barrio, tata, yo te recordaré por el orden perfecto de tus libros y películas.

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  2. Sabes que nos conocemos desde hace poco … y tengo cosas guardadas para recordar, aunque espero llegar a tener muchas más “historias que contar, más que algunos tienen” ;)

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