Maseru, Lesotho.

 

Hoy me acuesto pensando. Lo sé, no es ninguna novedad, pero un camino solitario de vuelta al hogar te trae recuerdos, sensaciones, momentos recién vividos que pueden cobrar un nuevo significado. Como siempre, no he llegado a ninguna conclusión. Sólo he añadido más información a mi pobre cabecita. He intentado condensar el mes que llevo en Ammán en quince minutos. Cuando lleve un año aquí, voy a tener que tomármelo con más calma.

Anoche me di cuenta de que estoy bien aquí, de que estoy a gusto. Y la razón no podía ser más freudiana. Esta noche soñé que en mi trabajo abrían una nueva Oficina en Lesotho. Sí, habéis leído bien, en Maseru, Lesotho. Y como en mi maravillosa organización conocen mi devoción por África, me enviaban a mí, allí, completamente sola, a abrir la nueva Oficina en Maseru. Y yo me hundía, y lloraba, y llamaba a mis jefes para rogarles que me dejaran quedarme en Ammán pero, finalmente, allí estaba, aislada en el Treviño sudafricano.

¿Por qué Lesotho y no otro país? Porque mi subconsciente es maravilloso -pero esto, para otro post-. Lo importante es que me he despertado completamente asustada, muy, muy asustada. Y he reaccionado.

He reaccionado lo suficiente para volver a darme cuenta de que o las relaciones humanas son muy complicadas, o yo las complico, o son muy simples, y yo las simplifico. “Sociability is hard enough for me“. Harder than ever, indeed. Pero no puedo tocar en la puerta de nadie y cantarle la segunda estrofa de la canción: “take me away from this big bad world…“. O sí, quién sabe.

 

 

Así que he vuelto a acordarme de Holden. Otra vez. De lo que daría por preguntarle todo lo que quiero saber de él, sin más complicaciones. Sin tener que medir mis palabras. Sin tener que ser castradora y condescendiente, sólo Holden Caulfield y Violeta Martín. Holden Caulfield y Miss Caulfield. Y preguntarle por qué somos cómo somos, por qué mentimos cómo mentimos, por qué llamamos a Sally por teléfono si, con quien queremos hablar, es con Jane. Por qué no superamos la muerte de Alley, por qué nos desahogamos con nuestra hermana pequeña, por qué creemos que un personaje literario, inanimado, es mejor compañía a veces que cualquier persona real, animada.

Y dónde van los patos en invierno.

 

(Deseo mal canalizado.)

¿Algo que añadir? Apuesto a que sí. Deja un comentario...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s