Mi hermana pequeña

 

Muy rara vez me encuentro tan inspirada para publicar dos entradas. Pero hoy sí. Después de un día con altibajos, cuya tabla de tensión sería digna de un capítulo de J. J. Abrams, he llegado a casa y he sonreído. Al fin.

Mi hermana, mi hermana pequeña, me ha dejado un comentario. “Cierto que aquel policía era guapo, por eso creo que deberías escribir un texto (o sucedáneo) sobre todos los chicos guapos con los que te cruzaste alguna vez, así por lo menos te entretienes en esas cuatro paredes tan sofocantes y subyugantes.”

Para quien lo lea, puede resultar un comentario nimio, incluso pomposo: ¿qué hace una niña de trece años escribiendo palabras como sucedáneo o subyugante? Pero está todo medido al milímetro. “Sucedáneo” es una palabra que me escuchó decir pocos días antes de venir a Jordania y, arrugando la nariz y con su típico acento de Badajoz, me dijo: ¿qué é esooo? Entonces se empeñó en que tenía que enseñarle palabras extrañas; y allí estábamos, jugando al juego de las “palabras que se autodefinen”, y yo intentaba explicarle qué significaban cosas como “conspicuo” o “rimbombante”. Me la imagino en clase, aburrida, y repitiendo en su cabeza… “Qué consumo más conspicuo, qué discurso más rimbombante… voy a comprarme un refrigerio o sucedáneo”.

“Sofocante” y “subyugante” tienen otra explicación; y es que, en otro de mis blogs, laenanadewilde.blogspot.com escribí un texto para el primer aniversario de la muerte de alguien a quien, de alguna manera, quería honrar. Cuando lo leyó, me dijo que le gustó, pero que no entendía por qué escribía dos palabras seguidas que prácticamente significaban lo mismo. Ahí la tienen, mi mejor crítica literaria vivía en la habitación de al lado y yo no lo sabía.

Hoy, aun estando lejos, quería honrarla a ella, a mi hermana pequeña. A la niña que se enfada conmigo porque dice que no entiende por qué le dedico una canción de Los Planetas para luego dedicársela también a mis mejores amigos. A la niña a la que le gusta ver El Halcón Maltés conmigo, y en VOSE, aunque Bogart hable tan rápido que no pueda leer los subtítulos. A la que empatiza con mis problemas, la que los simplifica, la que me devuelve mi inocencia cuando me da un ataque de cinismo. A la que me dice que, como no madure de una vez, voy a pasar de “verde” a “pocha”, y nunca llegaré al color rojo. Con lo que a mí me gusta el color rojo.

 

Aquel día te quería golpear...
-Ella y yo, verano de 2010-

 

Nos vemos en Navidad.

 

Y, otro día, hablo de los chicos guapos que se cruzaron en mi vida… Alguno creo que lee este blog, ;)

 

 

 

 

 

Un comentario en “Mi hermana pequeña

  1. ¡Qué rimbonbante te ha quedado! Me gusto mucho, muchas gracias. Por lo menos no ha sido lineal como aqella pelicula “Two lovers”. Espero que sigas escribiendo. Aunque tenía que estar estudiando, he venido a leer to Blog, así que no digas, que los deberes son más importantes que tú.
    Besos de tu hermana(descastada, of course).

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