Mi «Fernweh» particular

 

En esta semana de despedidas, el martes una amiga me diagnóstico un nuevo vocablo alemán del que nunca había oído hablar. Al parecer, en la lengua germana existe un concepto que expresa exactamente la necesidad que siempre he sentido por salir. «Fernweh» significa textualmente, según me dijo, «ansia de países lejanos».

 

 

-El Caminante Sobre El Mar de Nubes (1818)-
-El Caminante Sobre El Mar de Nubes (1818)-

 

 

Aunque paradójico, puede que mi «Fernweh» sea mi mayor virtud. Porque no es un ansia unida únicamente al conocimiento del mundo terrenal, sino al mero conocimiento. Se asemeja, en ese sentido, más al concepto árabe de «yihad», ese esfuerzo personal que ha de acompañarnos por mejorar en cada momento, por superarnos.

No obstante, no sé si en alemán o en árabe hay alguna palabra que describa mi mayor defecto. Como Miranda Hobbes, como Gregory House y tantos otros personajes al uso de mis series de televisión favoritas, yo juzgo a las personas.  Les exijo, y me exijo, y eso las aleja de mí y me aleja de ellas, me convierte en un Dexter atormentado que analiza cualquier gesto o expresión hasta el punto de dejar de ser él mismo. Y no puedo esperar cuatro temporadas para empezar a ver la luz.

Hubo quien me dijo que no podía dar tanta importancia a las conversaciones. Pero se la doy. A mí no se me enamora con una caricia, pero sí con una conversación, especialmente si ésta transcurre sobre temas tan diversos como si el arte es o no figurativo o si la orquesta puede ser o no considerada como un instrumento musical en sí mismo. No han de ser conversaciones especialmente intelectuales, simplemente interesantes. Porque finalmente lo único que me queda de muchas personas son las increíbles conversaciones que he tenido con ellas.

O quizá no, quizá no juzgue. Quizá simplemente no sea capaz de aprehender la idea de que alguien no sienta inquietud alguna, no goce de un mínimo «Fernweh», no se atormente al no poder contestar una sola pregunta en tres horas. Sea lo que sea, espero que Jordania lo cure, espero que Jordania lo mejore. Espero dejar de ser tan cínica porque siempre me ha gustado más mi lado inocente. El lado que no desconfía, el lado que responde con franqueza y no analiza las respuestas que da, el lado que cree que, algún día, la gente dejará de desaparecer.

Así, también espero que este ansia me lleve a muchos lugares este año. Al menos, he de conocer Oriente Medio; patear las calles de Damasco, cruzar Palestina, dormir en el desierto rodeada únicamente de estrellas. Pero también querría ir a la India para continuar discusiones interesantes con un buen amigo o a África para volver a ver los ojos más bonitos que pueden encontrarse entre 250 personas. Dentro de un año, podréis releer esto y sabremos si lo he conseguido. Si he conseguido crecer, y enriquecerme, y dejar de lado mis defectos. Si he cumplido conmigo o me he vuelto a dejar de lado.

Pues ya queda sólo una semana para partir

 

 

 

 

 

2 comentarios en “Mi «Fernweh» particular

  1. Cierto que aquel policia era guapo, por eso creo que deberias escribir un texto (o sucedáneo) sobre todos los chicos guapos con los que cruzaste alguna vez, asi por lo menos te entretienes en esas cuatro paredes tan sofocantes y subyugantes.
    Besos

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